El Concejo Municipal de Inglewood aprobó una ordenanza el martes por la noche que condiciona la aprobación de cualquier proyecto de construcción de un centro comercial o de una de las llamadas supertiendas a los resultados de un estudio previo de impacto económico.
"Como representantes públicos tenemos la obligación de asegurar que los grandes proyectos económicos llenen las necesidades de los residentes de esta ciudad", indicó Ralph Franklin, concejal de Inglewood y uno de los cuatro votos que aprobó la iniciativa.
"Esta medida nos permitirá saber si los proyectos comerciales son buenos o perjudiciales para nuestra comunidad antes de tomar una decisión final", agregó.
La medida, que ordena el estudio pagado por los mismos negocios que quieran llegar a la ciudad, surge dos años después de que los residentes de Inglewood rechazaron con su voto la entrada de Wal-Mart a esta ciudad sin haberse realizado estudios previos.
A pesar de la resistencia de la mayoría de los vecinos de Inglewood, ciudad que en la actualidad alberga un casino, un hipódromo y dos grandes hospitales, la empresa Wal-Mart continuó su proyecto y compró el terreno donde supuestamente construiría su tienda, pero hasta el momento no se ha hecho nada.
Por su parte, Keven McCall, portavoz de Wal-Mart, indicó que por ahora la compañía no tiene pensado seguir con la construcción de un centro comercial en Inglewood.
"Mientras las ciudades tengan un gobierno que limite a sus residentes las ventajas de más opciones comerciales y buenos precios, será difícil que sigamos con los planes de construir una tienda en ese lugar", dijo McCall, quien agregó que aún no se sabe qué hará la compañía con la propiedad que compró hace dos años para construir el centro comercial en Inglewood.
"La ciudad perdió por lo menos 500 empleos y cerca de medio millón de dólares anuales en impuestos", indicó McCall.
Elliott Petty, coordinador de la Coalición por un Inglewood Mejor, organización que participó en la campaña contra la entrada de la compañía a la ciudad hace dos años, dijo estar complacido con la decisión del Concejo.
"Creo que es la mejor forma de proteger a la comunidad. Es importante tener un análisis minucioso de los pros y contras para decidir si se trae [a la ciudad] a una empresa de las dimensiones de Wal-Mart", explicó Petty. "Queremos asegurarnos que no vayan a traer sueldos de pobreza a la ciudad y, de paso, terminar con los pequeños negocios que no podrán competir con los precios que ofrecen las grandes corporaciones".
"No estamos en contra si ellos deciden venir a Inglewood y cumplen con los requisitos. Creo que se puede llegar a un acuerdo, pero queremos que trabajen con la comunidad primero", continuó Petty.
La Cámara de Comercio de Inglewood, que representa a unos 700 negocios de la zona, informó que ésta ha apoyado el proyecto de Wal-Mart desde el inicio porque ayudaría a revitalizar y a mejorar la economía local.
"Una empresa como Wal-Mart va a traer más empleos e impuestos a la ciudad. Creo que por cualquier lado que lo mires es positivo", expresó Shannon Howe, vicepresidenta de la Cámara de Comercio.
"Estoy segura que habría mucha gente joven que daría lo que sea por encontrar un empleo en la ciudad. Además, el centro hubiera sido construido en una zona residencial donde no hay muchos negocios".
Roosevelt Dorn, alcalde de Inglewood, expresó que el corazón de la ciudad son los negocios pequeños y que ésta sigue manteniendo las puertas abiertas para cualquier compañía, siempre y cuando cumpla con los requisitos y beneficios para la comunidad.